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  • SOY EGRESADA DEL CETYS UNIVERSIDAD DE LA CARRERA L.A.E. Y CUENTO CON UNA ESPECIALIDAD EN RECURSOS HUMANOS. Y EN LA DOCENCIA CON 25 AÑOS DE EXPERIENCIA. BIENVENIDOS A MI BLOG.
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15 febrero 2015 7 15 /02 /febrero /2015 07:09

La función productiva se ha de convertido en una variable competitiva fundamental para las organizaciones empresariales, al menos en igualdad de condiciones con las otras actividades funcionales de la misma, en razón que representa la cantidad máxima de producción que se puede obtener aplicando eficientemente una cantidad dada de factores.

 

Dentro este contexto, el concepto de productividad se encuentra íntimamente relacionado con el de producción. Son conceptos paralelos entre los que se pueden establecer similitudes y diferencias. Específicamente, el concepto de productividad, sus métodos y utilidad práctica han cobrado gran significancía interdisciplinaria en los procesos productivos, especialmente, en la función de producción, como elementos generadores de ventajas competitivas. Pocas áreas de las ciencias económicas son tan relevantes y complejas como la medición de la productividad. La importancia radica en el uso más eficiente y racional posible de los recursos productivos y en la relación que guarda con el bienestar de la población, en particular con los niveles de ingreso real y empleo. El objetivo de este artículo es analizar a partir de la investigación teórica los aspectos más relevantes del concepto de función de producción, de productividad y su valoración; modelo de frontera: Análisis Envolvente de Datos (DEA) e índices de Malmquist; posteriormente, realizar una breve reseña de análisis sobre un grupo de clínicas tipo III ubicadas en el estado Zulia, aplicando métodos basados en la función de producción y de modelo de fronteras utilizando DEA y Malmquist.


Al enfrentarse a presiones competitivas cada vez más fuertes, las empresas tienen una mayor necesidad de coordinar las actividades principales en una estrategia coherente que integre todas y cada una de las perspectivas funcionales. Históricamente, una de las características típicas de los análisis estratégicos es que las funciones principales de las organizaciones interactúan de manera de individual dominante y no son tomadas en cuenta de forma integral para generar acciones y resultados exitosos (Hill, 1997; Ibarra, 2006). Tal es el caso, que la mayor parte de las empresas reconocen la necesidad de adoptar las perspectivas de mercado e identificar las limitaciones financieras, y pocas incluyen las perspectivas críticas de la administración de operaciones o de la producción.

1. INTRODUCCIÓN

 

El punto central del planteamiento estratégico es la necesidad de identificar el nivel de coincidencia, o falta de ésta, entre las estrategias funcionales. Al plantear una estrategia, muchas empresas no cuentan con la forma y en ocasiones, ni la disposición, de incorporar algunas de las perspectivas funcionales necesarias para determinar una respuesta estratégica apropiada. Tal es el caso de la perspectiva productiva. Si bien la función de producción recibió una atención privilegiada en los inicios de la industrialización, más adelante dejó de ser crítica y la alta dirección de la empresa la relegó a un segundo plano, pues no le dedico un especial interés porque su responsabilidad era exclusiva de los gerentes de producción (técnicos, ingenieros), a pesar que dicha función está vinculada con el grueso de la mano de obra, costes e inversiones de la empresa.

Tradicionalmente la función productiva se ha contemplando bajo un punto de vista muy técnico con un enfoque analítico, y especialmente a nivel académico, con un enfoque optimizador dominado por la Investigación Operativa (Domínguez y otros, 1998). En parte se limitaba el criterio principal para evaluar la actuación de la empresa en la eficiencia y el costo, siendo la principal herramienta para medir el rendimiento global la contabilidad de costos (Skinner, 1978; Fernández, 1993).

Si bien estos planteamientos se pudieron mantener durante cierta etapa histórica, desde hace años dicha concepción se hizo insostenible, siendo necesario un cambio radical de orientación. La realidad ha demostrado posteriormente, que la función de producción representa una de las bases más sólidas para obtener una ventaja competitiva sostenida. También se ha comprobado, con consecuencias fatales para muchas empresas cuando la dirección de operaciones es inadecuada y limita las posibles opciones estratégicas, se arrastra al fracaso empresarial (Hill, 1997; Huge y Anderson, 1989; Domínguez y otros, 1998; Irribarra, 2006).

Ante esta situación, la función productiva se ha convertido en una variable competitiva fundamental para la organización (Hayes y Wheelwright, 1984), al menos en igualdad de condiciones con las otras actividades funcionales de la misma. La función productiva, en suma, ha de recibir una atención, si no prioritaria, similar al resto de áreas funcionales, lo que redundará en una mejora de la competitividad general de la compañía. Para ello, la recuperación de la producción como fuente de ventajas competitivas, deberá ir acompañada por cambios y mejoras organizacionales.

Este planteamiento se hace indispensable si se consideran las potencialidades de la capacidad tecnológica empresarial y las ventajas que ella pudiera derivarse, más aun en una época plagada de cambios tecnológicos, económicos y de mercados.

En las dos últimas décadas fueron muchas las empresas que descubrieron como, frecuentemente, el arma secreta de sus temibles competidores no estaba basada en una mayor potencia comercial o una superior fuerza financiera, sino en la capacidad para elaborar sus productos de una forma más eficiente, más fiable y más precisa (Hayes, Wheelwright y Clark, 1988). Dentro este contexto, la medición de la eficiencia y productividad, sus métodos y utilidad práctica han cobrado gran significancía interdisciplinaria en los procesos productivos, especialmente, en la función de producción, como elementos generadores de ventajas competitivas.

Por su parte Ahumada (1987) plantea que la importancia que adquirió el concepto de productividad, se debió a la necesidad que tuvieron los países de utilizar lo más eficiente y racional posible los recursos productivos, además de la relación que guarda con el bienestar de la población, en particular sobre los niveles de ingreso real y empleo, a pesar que la productividad del trabajo es una medición parcial, ya que esta refleja el efecto conjunto de diversos factores interrelacionados entre si como la innovación tecnológica, cambios en el capital per capita o en la utilización de la capacidad instalada, modificaciones de la escala de producción, incrementos en la calificación y el esfuerzo del trabajador, mejoras en la capacidad empresarial, variaciones de las relaciones laborales y otros múltiples factores de carácter cuantitativo y cualitativo.

Así mismo, según Ahumada (1987) la productividad del trabajo es un importante elemento para estudiar cambios en la utilización del trabajo, analizar la movilidad ocupacional, proyectar los requerimientos futuros de mano de obra, determinar la política de formación de recursos humanos, examinar los efectos del cambio tecnológico en el empleo y el desempleo, evaluar el comportamiento de los costos laborales, comparar entre países los avances de productividad y estudiar muchos otros problemas económicos.

El objetivo de este artículo es analizar a partir de la investigación teórica los aspectos más relevantes del concepto de función de producción, de productividad y su valoración; modelo de frontera: Análisis Envolvente de Datos (DEA) e índices de Malmquist; posteriormente, se realiza una breve reseña con un caso de análisis sobre un grupo de clínicas tipo III ubicadas en el estado Zulia, aplicando métodos basados en la función de producción y de modelo de fronteras utilizando DEA y Malmquist.

2. BASES TEÓRICAS
2.1. Funciones de Producción

Las funciones de producción, guardan una estrecha relación con el concepto de sistemas usado en matemática o en la moderna teoría de control. 
La teoría de producción hace uso de un enfoque sistémico desarrollando un análisis de entrada- salida para modelar el comportamiento de una empresa.
Desde un aspecto puramente conceptual, en la teoría económica se denomina a una función de producción como aquella que genera la máxima salida que puede producir una empresa con los insumos normales. El concepto de función de producción guarda un aspecto un tanto etéreo, ya que la máxima salida potencial depende de muchos factores, tanto tecnológicos como humanos organizacionales.
Si por ejemplo, se toman datos de un grupo nacional de empresas similares y se ajusta una función de producción a ellos, se tendrá ciertamente una función idónea que explica el comportamiento de tales datos, una función que si se toma como medida para aquellas que generan, da una información valiosa y válida para comparar el desempeño entre ellas y producir un soporte a la toma gerencial de decisiones.
Pero debe observarse que no es, de manera alguna, aquella que da el máximo potencial del grupo, ya que al ajustar la curva y tratar de encontrar los parámetros que definen a la función por mínimos cuadrados, el ajuste clásico, se verá que la curva pasa por entre ellos, dejando algunos datos por arriba y otros por debajo de la misma. Si existen datos por arriba de la curva de producción ésta no funge ya como tal, ya que de acuerdo a la definición no puede existir un dato por arriba de ella: ella es la máxima salida posible.
Al recolectar una serie de datos de entradas y salidas para un grupo de años de una empresa especifica y ajustar una función de producción a ellos. Dicha función servirá para encontrar la productividad que ha tenido la empresa a lo largo del periodo de datos proporcionados en el ajuste de función de producción, así como para años futuros. De igual manera, si se obtienen datos de empresa nacionales o internacionales y se les ajusta la función de producción, además de conocer la productividad propia de cada empresa para el año en el cual se usaron los datos, se tendrán también una estimación de la competitividad de la misma, pues se podrá ver qué tan alejada está su productividad del resto de ellas.
Existen diferentes tipos de funciones de producción: Función de Producción Aditiva y Función CES (Constant Elasticity of Substitution). Para efectos de este artículo, se trabajara con la última: 
La función tipo CES mantiene la siguiente forma:
Para el caso de una salida “y” y dos entradas: x1, x2.

Como su nombre lo indica, es una función que mantiene una elasticidad constante de sustitución entre factores o insumos, pero ajustable a cualquier valor especifico. 
Un caso especial de esta función lo constituye la función de producción de Cobb-Douglas, la más utilizada y popular de las funciones de producción.
La función de Cobb-Douglas tiene la siguiente forma:
En particular; si 
Se tiene la propiedad de un retorno de escala “constante”. Si dicha suma es menor a uno, la economía de escala será “decreciente” y si es mayor a uno, será “creciente”. 

2.2. Definición de productividad
Las aproximaciones al conocimiento de la actividad económica de cualquier región, o sector, conllevan un estudio del comportamiento que, a través del tiempo, presenta cualquier variable económica relacionada con el resultado del valor del producto. Entre éstas, la productividad se revela como una de las variables clave para medir la eficiencia y la evolución de los sectores económicos, o de la economía en su conjunto, ya que sus mejoras pueden dar lugar a la elevación del nivel de vida de las sociedades (Estiballo y Zamora, 2002).
El concepto de productividad es simple de definir, pero extremadamente complejo de analizar y comprender en profundidad. Pocas áreas de ciencias económicas son tan relevantes y complejas. Desde una perspectiva social, la productividad es uno de los determinantes de la calidad de vida de los habitantes de un país. Desde un punto de vista macroeconómico es uno de los determinantes de la rentabilidad de la empresa y, consecuentemente, de su éxito en un mercado competitivo. 
La productividad tiene, en general, dos significados (SENA, 2003): la productividad física y la productividad del valor. La primera se refiere a la productividad como unidad básica cuantitativa y la segunda al valor económico creado a través de una serie de actividades. La productividad física como unidad base puede aplicarse a una industria particular o a un proceso específico de operación. Este tipo de medición aunque importante tiene limitaciones cuando se trata de hacer evaluaciones intertemporales. Por otro lado, la productividad entendida como el valor creado en una empresa puede compararse con la de otra empresa y entre sectores industriales, a pesar de sus diferencias, ya que en el valor de los bienes o servicios quedan incorporados los cambios en el cuerpo del producto o el servicio. El valor de estos cambios se revela por el reconocimiento que el consumidor realiza a través del precio que paga.
El concepto de productividad se encuentra íntimamente relacionado con el de producción. Son conceptos paralelos entre los que se pueden establecer similitudes y diferencias. En este sentido la producción, sea ésta bruta o neta es, como señala Miguel (1959), un concepto absoluto, desde el punto de vista cuantitativo, mientras que el concepto de productividad es relativo, ya que a la idea de cantidad se le asocia la de calidad (Estiballo y Zamora, 2002).
La productividad es definida como un indicador que refleja que tan bien se están usando los recursos de una economía en la producción de bienes y servicios. Así pues, una definición común de la productividad es la que la refiere como una relación entre recursos utilizados y productos obtenidos, y denota la eficiencia con la cual los recursos son usados para producir bienes y servicios en el mercado (Levitan, 1984; Martínez, 1998). En términos generales, se entiende por productividad la relación existente entre el producto(s) y el insumo(s). Su medición al nivel de empresa es, entonces, la cuantificación de la producción obtenida y los insumos utilizados en el proceso productivo (SENA, 2003).
En períodos pasados se pensaba que la productividad dependía de los factores trabajo y capital, sin embargo, actualmente se sabe que existe un gran número de factores que afectan su comportamiento. Entre ellos destacan las inversiones, la razón capital/trabajo, la investigación y desarrollo científico tecnológico, la utilización de la capacidad instalada, las leyes y normas gubernamentales, las características de la maquinaria y equipo, los costos de los energéticos, la calidad de los recursos humanos, los sindicatos, etc. 
Los análisis de productividad se realizan con la finalidad de estudiar algunos problemas económicos y sociales tales como la asignación de recursos, la eficiencia productiva, la distribución de salarios, el nivel de vida o las mejoras de competitividad, que permiten alcanzar mejores asignaciones al conseguir, con el mismo esfuerzo, más y mejores resultados en el proceso productivo. La mayor parte de estos análisis estudian la participación que los factores productivos tienen en el proceso de producción mediante la elaboración de índices de productividad parcial de un factor productivo, o bien a través de índices de productividad total, o global, de los factores (Estiballo y Zamora, 2002).
La productividad de una empresa se mide a través de una serie de indicadores relacionados y se evalúa mediante su comparación con la de otras empresas, aquellas que producen los mismos bienes o servicios y que se consideran como empresas líderes por su organización y tecnología en relación con el promedio del sector productivo al cual pertenece la empresa. Otra evaluación es la evolución histórica de los indicadores, su tendencia, y conocer así el grado en que la empresa mejora su productividad a través del tiempo (SENA, 2003). 
Cabe señalar que, en términos generales, existen dos formas de medición de la productividad: por un lado están las mediciones parciales que relacionan la producción con un insumo (trabajo, o capital); y por el otro, están las mediciones multifactoriales que relacionan la producción con un índice ponderado de los diferentes insumos utilizados (Martínez, 1998). Los indicadores de productividad se pueden construir a varios niveles de desagregación o de detalle. Se puede medir tomando en cuenta los factores productivos antes mencionados, o bien a partir de las diversas actividades económicas que se desarrolla en un país. También pueden ser calculados al nivel de cualquier empresa o establecimiento que realice alguna actividad económica.
Cuando se habla de la medición de la productividad de los distintos insumos a lo que se hace referencia es a la productividad parcial, definida como la variación que se provoca en la cantidad de producto generado, originada por un cambio en el nivel de consumo de un solo insumo en el proceso de producción. Una de las ventajas de poder medir las diferentes productividades parciales de cada uno de los insumos de producción reside en que se puede observar en qué medida participo cada uno de los factores de producción o insumos en el incremento del nivel de producción, como podría deberse a la automatización del proceso, a la capacitación de la mano de obra, o a cualquier otro factor. 
El indicador más utilizado de este tipo de productividad se relaciona con el factor trabajo, es decir, un indicador de productividad de la mano de obra, la cual puede medirse en términos de número de personas ocupadas, horas hombre trabajadas (variable más recomendada por ser altamente sensible a los cambios de producción, entre otros aspectos).
La productividad parcial del trabajo, es una relación entre la producción y el personal ocupado, y refleja que tan bien se está utilizando el personal ocupado en el proceso productivo. Además, permite estudiar los cambios en la utilización del trabajo, en la movilidad ocupacional, proyectar los requerimientos futuros de mano de obra, determinar la política de formación de recursos humanos, examinar los efectos del cambio tecnológico en el empleo y el desempleo, evaluar el comportamiento de los costos laborales, comparar entre países los avances de productividad. La calidad del trabajo también es uno de los factores que explica influye en el comportamiento de la productividad (Ahumada, 1987).
La productividad total de los factores (PTF), en cambio, es una medida simultánea de la eficiencia en la utilización conjunta de los recursos. Tanto en el análisis de la productividad multifactorial como de la productividad del trabajo, es necesario tener presente que tanto el factor capital como el factor trabajo no son factores homogéneos. En el caso de éste último, los recursos humanos tienen diferentes características que se reflejan en diferentes calidades. 
Al respecto Hernández (1993) plantea que si bien es cierto el indicador más usual es la productividad del trabajo, también es cierto que hay tantos índices de productividad como recursos utilizados en la producción. Sin embargo, las productividades parciales no muestran la eficiencia conjunta de la utilización de todos los recursos por lo que es importante tener una medida simultánea de la eficiencia en la utilización conjunta de los recursos; es decir, una medida de la productividad total de los factores (PTF).
El concepto de la productividad total de los factores (PTF) fue introducido en la literatura económica por J. Tinbergen al inicio de la década de los años cuarenta. De manera independiente, este concepto fue desarrollado por J. Stigler, y posteriormente utilizado y reformulado en los años cincuenta y los sesenta por diversos autores, entre los que destacan R. Solow (1957), J. W. Kendrick (1961) y E. F. Denison (1962). Más recientemente, resaltan las contribuciones de H. Lydall, W. E. Diewert, L. R. Christensen y D. Jorgenson en ésta línea de investigación (Hernández, 1993). 
La productividad total de los factores no es directamente observable en una industria, por ello, el desarrollo de metodologías para su estimación ha sido un tema constante en la literatura económica. Las técnicas utilizadas para la estimación de la productividad pueden clasificarse dentro de cuatro categorías. Primero, estimación de la productividad total de factores a partir de datos agregados en una economía, segundo, estimación haciendo uso de técnicas de panel de datos, tercero, a partir de técnicas semiparamétricas, y por último, utilizando variables instrumentales derivadas de condiciones de demanda (González, 2004). Asimismo, se habla de productividad de entrada y de salida. La primera lleva como principio utilizar el minino nivel o monto de insumos (entradas) para producir una cantidad fija de bienes o servicios, y la segunda se refiere a la maximización de bienes y servicios generados o producidos cuando se mantiene el mismo nivel de insumos o entradas. 

2.2.1. Concepto de productividad usando una función de producción.
El concepto de productividad usando una función de producción coincide con el usado por el modelo de frontera. El más general y el mayoritariamente aceptado, es:
En donde las entradas son la labor (L), el capital (K), los materiales y suministros (M), y los insumos intermedios (II). Las salidas puede determinarse mediante la cantidad de producto generado o bien el total de ventas realizadas o valor agregado del producto.
En el caso de funciones de producción se utiliza la definición de ésta para crear un concepto de ad hoc de productividad; esto es, se define la productividad como: 
Esto es en la medida de la productividad cuando se usa una función de producción se compara a través de una razón el valor que da el dato de la salida real con el valor que da la función de producción para dicha entrada. Ambas ordenadas entran en la definición de productividad y ambos conceptos son también respuestas o salidas del sistema ante una excitación, estimulo o entrada del mismo. Así, el concepto de productividad usando funciones de producción tiene un enfoque eminentemente de “salida” o “productos” a diferencia de otras técnicas o métodos que mezclan insumos y salidas. Esta forma de analizar la productividad está entonces más matizada de una forma de maximización de las salidas ante una entrada o insumo especifico. 
Dado que la productividad es un cociente de dos salidas, entonces, por una parte, ambas deben tener las mismas unidades de expresión; pero por otra parte ellas deben expresarse en cualquiera de las unidades de medición posibles, dándole mayor generalidad al método.
La misma observación se extiende a las entradas o insumos al proceso productivo, aspectos tales como: labor, capital, materiales y suministros e insumos intermedios; los insumos clásicos en cualquier modelo de evaluación de la productividad: mientras los insumos para cada empresa se miden en las mismas unidades o exista un factor de conversión entre ellos, es factible usar cualquier tipo de unidad.
Finalmente, cuando lo que potencialmente puede producir una empresa siga siendo un misterio que reta a los especialistas del área, la determinación de la función de producción por mínimos cuadrados a los datos existentes genera una función de producción que tiene una gran utilidad en la determinación de la productividad.

2.3. Metodologías de medición de la productividad

Medición es la obtención y registro de datos bajo circunstancias tipo:

• Utilidad: importancia en las decisiones que se toman. 
• Precisión: refleja fielmente la magnitud del hecho que se quiere analizar. 
• Oportunidad. Toma de decisiones antes que se produzca la anormalidad indeseada.
• Confiabilidad; la medición en la empresa no es un acto que se haga una sola vez, debemos revisar periódicamente todo el sistema de medición.
• Economía: proporcionalidad que debe existir entre los costos incurridos en la medición.

La medición puede ser sectorial o empresarial:

a) Medición sectorial:

La productividad en el ámbito industrial se ha centrado en tres tipos de enfoque:

• Índices.
• Funciones de producción.
• Insumo-producto.

b) Medición empresarial:

La medición de la productividad en el ámbito de las empresas se encuentra en desarrollo, habiendo crecido en los últimos años. Existen varios enfoques.
• Economista: Sugiere medir la productividad a través de índices, funciones de producción o por medio de una relación insumo-producto.
• Ingeniería: Propone la medición a través de índices con una orientación hacia la utilidad y a los servosistemas.
• Administradores: Considera que la productividad debe medirse a través de arreglos de índices y con razones financieras.
• Contadores: Se basa en la medición a través de los presupuestos de capital y de costos unitarios.

Existen diferentes metodologías para medir la productividad, las cuales tienen propósitos específicos que son de utilidad en diversos casos.

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Published by Lic. Ma. Isabel Pérez Cortés
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Comentarios

Rafael 01/14/2016 10:31

Muy buen artículo y útil. Os dejo este artículo que he encotnrado buscando información y me ha parecido interesante.

Silem Rubio Parga 02/17/2015 22:39

Muy buen video donde nos queda mas claro la union que hay entre competitiidad y productividad pero que tales son distintos, cuando hablamos de productividad se menciona que tiene que ver mucho el
recuso humano , cuando alguien esta motivado produce mas. cuando ablamos de competitivdad el da un ejemplo de una empresa de corchos que produce corchos azules pero el mercado requiere rojos
entonces el dice que solo esta creando corchos para almacen pero no esta siento competittivo.

luis vasquez 02/17/2015 08:32

A nivel empresa la productividad se le da la misma herramienta a los trabajadores puede que uno te haga más productos a menor tiempo y que otro se tarde mayor tiempo, esto es lo que mide la
productividad la eficiencia en el trabajo de un factor de la producción es la persona trabajadora. Los factores que contribuyen a la productividad son: la experiencia, motivación, etc.


En la competitividad de una empresa tiene que ver con el capital invertido. Como también es Dependiendo de que herramienta o tecnología estén utilizando para poder tener mayor productividad.

Jorge Vazquez 02/17/2015 08:20

Competitividad y productividad
La productividad se puede obtener mediante las herramientas que se tengan a la mano. Algunos de los factores que influyen bastante son la motivación y la preparación que se tenga de la tarea a
realizar, el ambiente del área de trabajo y sobre todo el trabajar por objetivos.
La competitividad se define por precios o por intangibles (marca, calidad, diseño, tecnología) dentro del mercado, son los factores que te van a posicionar en el nivel que deseas dentro del mercado
siempre y cuando tu como empresa seas competitiva.
La diferencias entre ambas, es que la competitividad es la capacidad de existir en el mercado, y la productividad es la capacidad de producir.

Jose Luis Saldaña Rios 02/17/2015 07:22

Nos habla sobre la competitividad y la productividad, y basan el concepto en una empresa, utilizan ejemplos muy sencillos para dejar en claro el tema, se explica la eficiencia de los trabajadores
lo cual crea una eficiencia en la productividad , se cuestiona el por que una persona hace mas que otra y cuales son los factores que marca esta diferencia puede ser emocional en si algo social o
puede ser tecnologicamente hablando , o de una forma financiera, el como se alza el costo del producto dependiento la inversion para realizarlo y si conviene o no conviene invertir en maquinaria
tan cara.
Se toca tambien un factor muy importante que es la calidad del trabajo, como cambian muchos conceptos actualmente de una manera organizacional , en tema competitivo se refiere a un tema muy
complejo que se lleva de la mano con la productividad , las empresas pueden competir de dos maneras intangibles; marca , calidad, tecnologia, servicio por venta, etc. y por precio la cual provoca
un pique en el precio de productos por lo cual hay menos ganancia para las empresas y es mas dificil que estas crescan, lo cual es el objetivo de la productividad y la competitividad el ayudar a
cada empresa a subsistir entre las otras.